La Pequeña ciudad de P.

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domingo, 19 de febrero de 2017

Noémi Schipfer, rayando la ilustración

En el año 1951 la AIGA (American Institute of Graphic Arts) publicó los trece mandamientos del diseño editorial que recogían una síntesis de la filosofía randista. Me gustaría que prestaran atención a tres de ellos antes de presentarles las imágenes de nuestra siguiente ilustradora. Estas son:

El orden, la disciplina y las proporciones no son un monopolio de la cultura griega. 
La simplicidad no es la desnudez
La textura no es una experiencia exclusivamente física

Paul Rand era un genio, además de un tipo con un enorme sentido del humor- recuerden otra de "sus leyes": Los ladrillos de cristal no hacen moderna una casa; lo que les decía, un genio, brillante- y una capacidad de síntesis gráfica y verbal que pocos diseñadores han alcanzado en las últimas décadas. Eso es estilo lectores, esa capacidad es simplemente un don, un toque de varita, algo que no se adquiere, algo con lo que se nace o no se tiene. 

Noémi Schipfer lo tiene. Es una ilustradora con estilo, con mucho estilo, pero sobre todo con una visión limpia, simple y serena de la realidad que la rodea, la misma que es capaz de convertir en arte a golpe de verticales y horizontales. El mundo rayado de la francesa va a comenzar. No se separen de sus pantallas, Paul Rand nunca lo haría.

Le garçon. Noémie Schipfer. Nantes: MeMo, 2011

La historia de Le garçon nos habla de un chico con súperpoderes, o al menos eso creo yo. También podríamos definirlo como una historia de amor, o de dos personajes solitarios que se encuentran y dejan de serlo... en definitiva, Le garçon es una historia que esconde otras muchas historias y todo ello lo hace con la sobriedad de las líneas con las que Schipfer perfila sus personajes. Ambos, el chico y la chica, se encuentran de manera fortuita. Se encuentran mientras huyen de sus propios cuerpos y esto les une, sus formas se funden y dan vida a un nuevo juego visual que transcurre entre las 44 páginas que conforman el álbum.

Le garçon es un viaje maravilloso a través de los ojos y sentimientos de dos personas que se sienten libres y felices por ser diferentes. Es una narración visual delicada y tenaz. Conozcan de cerca el universo de Schipfer.


Le garçon. Noémie Schipfer. Nantes: MeMo, 2011

Le garçon. Noémie Schipfer. Nantes: MeMo, 2011

Le garçon. Noémie Schipfer. Nantes: MeMo, 2011

Le garçon. Noémie Schipfer. Nantes: MeMo, 2011

Sería fantástico poder tener los poderes de Thibault- así se llama el muchacho del relato-, y cada vez que nos nos guste algo o alguien poder desaparecer fundido entre los fondos de aquello que nos rodea. Él lo hace cuando no le apetece comer pescado, cuando le aburre lo que dan en la tele, cuando lo llevan al hospital... el muchacho se mimetiza, se funde con el ambiente y adiós muy buenas. Esto es una ventaja que por momentos se convierte en un detalle que le aisla. Quédense tranquilos, siempre hay un roto para un descosido.

Le garçon. Noémie Schipfer. Nantes: MeMo, 2011

Le garçon. Noémie Schipfer. Nantes: MeMo, 2011


Noémie Schipfer es titulada en ilustración por la escuela parisina de Estienne. Su resolución gráfica emplea como fórmula la línea y otras formas geométricas puras. Su obsesión geométrica y su estética sobria marcan un estilo único y un dibujo limpio, sin aditivos, sintético y elegante. Le garçon es una belleza de libro, de historia.

El universo rayado de Schipfer tiene además una fuerte carga simbólica. Díganme lectores ¿han reparado en la orientación de las líneas? ¿son conscientes de los dos mundos enfrentados? ¿son conscientes de la intención de la verticalidad/ horizontalidad?. Schipfer resuelve de manera magistral el tema de la soledad y el aislamiento dando la vuelta al tiesto. El lector podría pensar que el ser atrapado, Thibault, sería un reo para sí mismo y su indumentaria sería la propia de un preso, dominada por las horizontales ¿no? pues no, sino más bien todo lo contrario, los dos personajes son libres y su cuerpo se configura a través de rayas verticales, mientras que el mundo que les rodea y oprime es el que se nos presenta a partir de rayas horizontales.

Decía mi querido Charles, Bukowski, claro: "El alma libre es rara, pero la identificas cuando la ves, básicamente porque te sientes a gusto, muy a gusto, cuando estás con ellas o cerca de ellas". Unas palabras fantásticas para despedir a Thibault y a todos aquellos que en algún momento se sienten solos por ser diferentes; no hay que rendirse, siempre hay "gente a rayas" con la que encontrarse y hacer camino.



Más Noémie Schipfer en:


viernes, 17 de febrero de 2017

Adiós Dick

Dick Bruna, 1997. © Mercis bv


La madrugada pasada se apagaron los pinceles que dieron vida a uno de los personajes lijeros más famoso del planeta. Anoche falleció Dick Bruna, el padre ilustrado de Miffy, a los 89 años.

Aunque Nijntje (parte final del diminutivo holandés de conejo) dio popularidad mundial al diseñador, ilustrador, escritor e hijo de editor...- Miffy se tradujo a más de 40 idiomas y lleva más de 85 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo- Dick Bruna manejaba otros registros gráficos con la misma singularidad que lo hacía en la LIJ. Ahí queda su fabulosa colección de covers para el detective Havank a la que hace unos años le dedicamos un post.

Bruna decía: "Cuando estoy en mi mesa de dibujo, a veces tengo la sensación de que un niño está a mi lado y me mira atentamente. Es una de las razones por las que mis dibujos miran siempre al lector".

La madrugada pasada se apagó la lámpara de Miffy. Adiós Dick Bruna.



Más Bruna en: 



*esta es una de mis ilustraciones favoritas de Miffy, del libro del museo. En ella Bruna hace un guiño a Matisse para una exposición en el Rijksmuseum en la que originales de ambos artistas fueron mostrados al público en una suerte de homenaje al diseñador holandés.

martes, 14 de febrero de 2017

Feliz sexto aniversario a todos los lectores de la Pequeña Ciudad




Queridos lectores, curiosos visuales y demás gente de bien del planeta de la Pequeña Ciudad ¡Feliz sexto aniversario! hoy es 14 de febrero, el día que hace seis años comenzaron a fijarse los pilares de este pequeño rincón de lecturas y miradas compartidas.

Ya van seis y desde el corazón ilustrado de esta humilde alcaldía deseamos que lleguen muchos más aniversarios para compartir ya que sin su interés, su tiempo y sobre todo su compañía, hoy no habría fuegos de artificio ni fiesta que celebrar.

¡Gracias por la resistencia! Prometemos más y en la medida que sea posible ¡mucho mejor!

Celebren, disfruten y sobre todo no dejen de leer. Aquí siempre tendrán un lugar para hacerlo tranquilos.


¡Salud!



*gracias desmedidas al soporte gráfico incondicional del Huckleberry la Pequeña Ciudad

martes, 31 de enero de 2017

Carmen Herrera: la línea de la vida

Recientemente leía un librito de conversaciones entre Milton Glaser y el editor de Penguin, Peter Mayer, en el que el diseñador/ciudadano del Bronx desmitifica ideas estereotipadas como el “menos no es necesariamente más”.

Por contra, con un estimulante discurso y una elocuencia aplastante para los 101 años que lleva sobre sus hombros, la pionera de la abstracción geométrica Carmen Herrera afirmaba en el documental de The Hundred Years Show:


"Buscaba mi vocabulario pictórico y era muy tímida. Me fui dando cuenta de que cuanto menos ponía en un cuadro más me gustaba”.

Y ustedes se preguntarán: ¿en qué quedamos? ¿más es más o más es menos?. Los sajones lo resolverían con un One man's meat is another man's poison o lo que es lo mismo y sin extranjerismos, lo que resulta placentero para unos puede desagradar a otros. El caso es que a ninguno de ambos les falta razón, ni a Glaser con su reinterpretación del mantra "menos es más" por un "suficiente es más", ni a Carmen Herrera, que aún a riesgo de ser tachada de abusar del cliché, afirma: "Tengo algo que creo que está terminado y luego quito algo, porque para mí queda mejor".

En esta casa hemos hablado de Milton Glaser en diversas ocasiones: el estudio Push Pin, los Alfazetas o I love New York son solo algunos de los ítem referidos al diseñador, pero ¿Qué hay de Carmen Herrera? ¿Quién es Carmen Herrera? ¿Qué hace Carmen Herrera? Probablemente hayan oído hablar de ella en los últimos años, pero esta cubana centenaria lleva en el mundo del arte y en la lucha por dar visibilidad a su obra más de 8 décadas, una larga espera que finalmente ha sido recompensada con una gran retrospectiva Lines of Sight, en el Whitney Museum of American Art.

Ella es Carmen Herrera...





Carmen Herrera es una heroína, un bastión de la paciencia, el tesón, el saber estar y por supuesto una "operaria del arte" que ha vivido su vida sin mayor pretensión que seguir haciendo lo que le gustaba, al margen de la crítica, al margen de un establishment que le impidió destellar desde mediados de siglo junto a figuras como Ellsworth Kelly o Frank Stella, no por falta de talento, sino por el mero hecho de ser mujer.

Carmen Herrera, Untitled, 1952. Acrylic on canvas with painted frame,Cuatro paneles de 63.5 × 152.4 cm. MoMa (Nueva York)- legado por Agnes Gund y Tony Bechara

Confiesa que su secreto para superar el siglo ha sido un cóctel de suerte, destino y de no pensar mucho en la cuestión. Pinta, ha pintado y pintará hasta el día de su muerte, cada día- ahora con la colaboración de su inseparable ayudante-. Sus herramientas: escuadra, regla, cinta adhesiva, rotuladores Copic y miles de latas de acrílicos. Para completar la fórmula mágica de la artista hard edge, añadan un whisky o una copita de champán a media mañana- estarán de acuerdo con que ya tienen experiencia vital como para poder permitirse incluso dos.

Carmen nació en Cuba en 1915. Empezó a pintar de niña y su estilo, ya por entonces no se acomodaba a los cánones de la época. Su madre, una aguerrida periodista y feminista, la instaba a poner personas y rostros en sus dibujos, algo que Carmen no veía necesario, o simplemente le desagradaba. Le bastaba con sus líneas gruesas, sus ángulos, sus combinaciones de color... Hace solo diez años que vendió su primera pieza, pero en la actualidad, sus cuadros forman parte de las colecciones del MoMA, Whitney, Walker Art Center, Smithsonian Museum o la Tate Modern.


Si quieren conocer un poco más a esta enorme mujer, no dejen de ver el documental The Hundred Years Show, que más que un repertorio biográfico de la artista es un manifiesto de la singularidad y honestidad, una loa al tesón, a la búsqueda y al reconocimiento de la simplicidad y la disconformidad. Disfrútenla, es un privilegio escucharla y no olviden:

"You cannot talk about art, you have to art about art." 

viernes, 23 de diciembre de 2016

¡Felices Pequeñas Pascuas!


Robert Brownjohn. Masterset Brushes Inc. Christmas Card, 1950

Queridos lectores, hojeadores y demás sabuesos de la ilustración y la edición que paseáis habitualmente por la Pequeña Ciudad: ¡Felices Pascuas!

Nada mejor que un clásico para dejar nuestro brindis gráfico, y este año contamos con la presencia de Robert Brownjohn, el rey del diseño publicitario de los 50 y padre de los títulos de crédito de pelis como Goldfinger y Desde Rusia con amor del popular Mr. Bond-James Bond. Se trata de un tarjetón desplegable en litografía y algodón que el diseñador americano hizo a finales de los 50 para la empresa de brochas y pinceles de Illinois.

Esperamos que las brochas de Brownjohn inspiren las mejores ilustraciones del futuro. Mientras tanto deseamos que paséis unos días estupendos, ilustrados y bien regados de dulces, libros y calorcito de hogar.


¡Salud! felices Pascuas y por supuesto ¡Felices Lecturas!


Más Robert Brownjohn:



lunes, 12 de diciembre de 2016

Dachenka, el cachorro ilustrado de Karel Čapek

El rey, el viejo rey, los jefes del estado, los trajes regionales, etc, etc... así son habitualmente los motivos escogidos por Correos para estampar nuevos sellos, o lo que es lo mismo, rancismo filatélico. En países como la República Checa, por el contrario, se valen de sus grandes y admirados ilustradores para hacer patria. Crean iconos asequibles y gráficamente reconocibles para todos los ciudadanos, algo que sin duda ha hecho sentir a sus habitantes más que orgullosos de sus artistas, de su pueblo y porqué no, de sus perros.

En mi tierra, cuando un perro no tiene raza, se le llama "can palleiro" o "can do país" - esta última acepción es un tanto controvertida en los tiempos que corren; pero si hay un can que represente a un país, no es precisamente el híbrido gallego, ni tan siquiera el pastor alemán, sino el pequeño cachorro de terrier con el que Karel Čapek enterneció a varias generaciones de lectores desde los años 30. Se llamaba Dachenka, y esta es su historia.


Karel y Josef Čapek con sus respectivos perros

Esta relación de los hermanos Karel y Josef Čapek con los perros comenzó allá a mediados de los años 20 cuando el menor de los hermanos decidió construirse una pequeña casa de campo con jardín. A partir de ahí, los perros marcaron la tónica de su vida, pero uno de ellos especialmente, la pequeña Dachenka, un cachorro de Fox terrier hija de su otra Fox terrier Iris (antes de estas dos bellezas ya había estrenado el jardín de la casa Minda, una hermosa ejemplar de Airdale que Čapek había adoptado).

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Aparentemente, todo resulta adorable. Pero no todo en torno a Dachenka fueron mieles. Sus primeros meses de vida en la casita de campo de mr. Karel se vieron marcados por una espiral de destrucción; la adorable terrier se había ocupado a fondo en destruir el jardín, la tapicería de sillas y sillones, los zapatos y las alfombras ante la mirada atónita de su madre, Iris, y de Karel Čapek. Adiós Dachenka, te vas a casa de Vladislav Vancura (el dramaturgo aguantó dos semanas los ataques de ira de la dulcecita Dachenka antes de llevarla de vuelta). De nuevo en casa, home sweet home.

Así que, ya que no quedaba más remedio, don Karel se armó de valor y se dedicó a seguir de cerca a este pequeño monstruo para evitar posibles incidentes. Esta observación se convirtió en un trabajo para el escritor checo y dio como fruto una suerte de cuaderno de campo fotográfico en el que se recoge la metamorfosis de este "bicho" en una bella mariposa que llegaría a ablandar los corazones de todo un país durante varias generaciones. En 1933 se publica por primera vez Dachenka, y hasta el momento, más de 30 reediciones en su país de origen y traducciones a un montón de idiomas en el extranjero, otorgan a este bello y tierno libro la categoría de clásico de la LIJ- sin dejar de lado a la legión de lectores adultos que lo conocieron años más tarde-.

A continuación se muestran imágenes de la edición francesa publicada hace poco más de un año por la casa editorial MeMo, dentro de su colección Classiques étrangers pour tous. El libro, fiel a la edición original, incluye las fotos que Karel Čapek hizo a su perra con una Rolleiflex y un fantástico epílogo de Xavier Galmiche, profesor de estudios centroeuropeos de la Universidad de La Sorbona.


Prepárense, van a conocer a la divertida y enternecedora Dachenka. Vayan con cuidado, es experta en zapatos, cordones y cualquier cosa que se mueva a su paso.

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015
 
Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Además de la historia del cachorro y las fotografías, el libro incluye ocho cuentos cortos que Karel Čapek escribió con el propósito de "tranquilizar a Dachenka". Estos relatos, divertidos e instructivos- se asemejan a pequeños capítulos de adiestramiento canino- incluyen dibujos del autor, unas pequeñas infografías sobre comportamiento canino a fuerza de un trazo sencillo, ligero y un tanto naíf. Así evolucionó Dachenka según su amigo Karel.

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Una de estas ilustraciones es el punto de partida de nuestro post: el sello. El Ministerio de Industria de la República Checa acuñó en 2010 una serie de sellos con ilustraciones del popular libro infantil de Capek. Dachenka seguía su viaje a la conquista de nuevos lectores.

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Sello de Dachenka de Karel Capek, grabado por Václav Kučera. República Checa, 2010

Y hasta aquí la historia de Dachenka, ou La vie d'un bébé chien, un clásico de la LIJ que conjuga a la perfección la palabra, la fotografía y la ilustración en un libro de imprescindible lectura para todos los amantes de los perros, el humor y las buenas ediciones.

Lean, pero mientras lo hacen, no dejen ni por un instante de vigilar a su perro. El silencio, aunque placentero para la lectura, no es buena señal en lo que a perros se refiere.


Más Capek, perros y demás familia en:


martes, 6 de diciembre de 2016

La ciencia a dos tintas de Bernice Myers

¿Quién fue Bernice Myers? poca huella personal es la que deja la ilustradora americana, por no decir prácticamente inexistente. Pocas son las referencias personales, sí a su obra, que tras casi 50 años después de su publicación original sigue cautivando miradas de editores de todo el mundo que, rendidos ante su frescura ilustrada, han comenzado a dar nueva vida a sus libros infantiles.

Por el contrario, su impronta gráfica es además de extensa- B. Myers fue una ilustradora muy prolífica, que además de ilustrar para otros autores como T. S.Pyne, hizo sus propios libros y trabajos de freelance con encargos de ilustración editorial, etc-, es notoria en lo que a estilo se refiere. Bernice Myers caminaba sobre la delgada línea que separaba el cartoon de la ilustración infantil clásica, aproximándose más al primero, lo que hizo de ello un gancho perfecto a la hora de captar a pequeños y jóvenes lectores.

De los cincuenta a los setenta- a caballo entre París y EE.UU- los lectores disfrutaron del periodo más brillante de la ilustradora. En esa época se publicó una pequeña colección de libros de ciencia en la que Myers ponía imágenes a los textos didáctico-científicos de los divulgadores Tillie S. Pyne y Joseph Levine. En estos libritos se explicaba a los "lectores en marcha" conceptos básicos de ciencia como la gravedad, el sonido, la cinética, el ciclo del agua, en definitiva, libros de divulgación científica para niños- similares a los de Helen Borten o Adrienne Adams. Esta serie había obtenido enorme difusión en Estados Unidos, donde la educación infantil era menos enciclopédica y más experimental que en Europa.

Cosas de la vida, recientemente una amiga "sabuesa" de las tiendas de lance se topó con varios ejemplares de esta colección, publicados en EE.UU. en 1965 por McGraw-Hill, y de los que la editorial Ariel publicó 3 títulos (castellano/catalán) en 1967. El que aquí van a ver es Les maravelles de les maquines simples, un manual sobre las máquinas que nos rodean cotidianamente, aquellas que nos ayudan a que nuestra vida sea más fácil- o al menos eso pensaban los editores de la colección en los 60, sin smartphones, ténganlo en cuenta-.



Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Un gato, un "palo", sí, ¡paaaalo! con un palo se puede levantar un piano ¿se lo imaginan? pues sí, haciendo palanca. El gato, pues eso, ponen el gato y levantan un coche ¿acaso son ustedes superpoderosos? no, sencillamente usan máquinas simples. Un martillo: clava un clavito, desclava el clavo por el lado contrario, ¿se le puede pedir más a un palito con un trozo de hierro? no, son máquinas simples; una polea, con su rueda y su cuerda: una máquina para levantar el mundo y ponerlo al revés: máquinas simples, queridos lectores.


Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers.
Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967 

¿No les parece sublime? es una manera lúdica y didáctica de dar a conocer a los futuros cerebros del mañana la posibilidad de ahondar en temas científicos a partir de situaciones y objetos rutinarios, y lo que es más importante ¡sin aburrirlos! ya que en todo momento la serie propone al lector como ejecutor de los experimentos que se van narrando. Los lectores, además de experimentar, harán grandes descubrimientos que les ayudarán a comprender por qué suceden las cosas a su alrededor.

Definitivamente, además de mi admiración por sus dibujos, poco o nada más puedo contarles de la ilustradora que hoy ocupa nuestro post. Desconozco su fecha de nacimiento, dónde estudió... sé que vivió en París junto a su marido Lou Myers, un genio del humor satírico que trabajó para la 20th Century Fox y Columbia Pictures en Nueva York. Ambos hicieron varios libros infantiles durante su etapa francesa, así como carteles e ilustraciones para periódicos y revistas. De vuelta a Columbia tuvieron dos hijos, uno de ellos, Marc, es un conocido periodista del Wall Street Journal que escribe sobre música, especialmente jazz. Bernice Myers continúa viva, en Westchester, Nueva York, donde disfruta de su nieta.

Hace ya unos años descubrí a Bernice gracias a un estupendo post de Craig de Fishink en el que podrán ver infinidad de ilustraciones de esta serie y otros libros de la ilustradora. Ojeando por aquí y por allí, he descubierto que hace solo un mes la editorial Corimbo ha publicado en español el libro ¡Este oso, no! otro de sus tesoros de 1967. Sin duda, un acierto.


Más Bernice Myers en:

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