La Pequeña ciudad de P.

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viernes, 23 de diciembre de 2016

¡Felices Pequeñas Pascuas!


Robert Brownjohn. Masterset Brushes Inc. Christmas Card, 1950

Queridos lectores, hojeadores y demás sabuesos de la ilustración y la edición que paseáis habitualmente por la Pequeña Ciudad: ¡Felices Pascuas!

Nada mejor que un clásico para dejar nuestro brindis gráfico, y este año contamos con la presencia de Robert Brownjohn, el rey del diseño publicitario de los 50 y padre de los títulos de crédito de pelis como Goldfinger y Desde Rusia con amor del popular Mr. Bond-James Bond. Se trata de un tarjetón desplegable en litografía y algodón que el diseñador americano hizo a finales de los 50 para la empresa de brochas y pinceles de Illinois.

Esperamos que las brochas de Brownjohn inspiren las mejores ilustraciones del futuro. Mientras tanto deseamos que paséis unos días estupendos, ilustrados y bien regados de dulces, libros y calorcito de hogar.


¡Salud! felices Pascuas y por supuesto ¡Felices Lecturas!


Más Robert Brownjohn:



lunes, 12 de diciembre de 2016

Dachenka, el cachorro ilustrado de Karel Čapek

El rey, el viejo rey, los jefes del estado, los trajes regionales, etc, etc... así son habitualmente los motivos escogidos por Correos para estampar nuevos sellos, o lo que es lo mismo, rancismo filatélico. En países como la República Checa, por el contrario, se valen de sus grandes y admirados ilustradores para hacer patria. Crean iconos asequibles y gráficamente reconocibles para todos los ciudadanos, algo que sin duda ha hecho sentir a sus habitantes más que orgullosos de sus artistas, de su pueblo y porqué no, de sus perros.

En mi tierra, cuando un perro no tiene raza, se le llama "can palleiro" o "can do país" - esta última acepción es un tanto controvertida en los tiempos que corren; pero si hay un can que represente a un país, no es precisamente el híbrido gallego, ni tan siquiera el pastor alemán, sino el pequeño cachorro de terrier con el que Karel Čapek enterneció a varias generaciones de lectores desde los años 30. Se llamaba Dachenka, y esta es su historia.


Karel y Josef Čapek con sus respectivos perros

Esta relación de los hermanos Karel y Josef Čapek con los perros comenzó allá a mediados de los años 20 cuando el menor de los hermanos decidió construirse una pequeña casa de campo con jardín. A partir de ahí, los perros marcaron la tónica de su vida, pero uno de ellos especialmente, la pequeña Dachenka, un cachorro de Fox terrier hija de su otra Fox terrier Iris (antes de estas dos bellezas ya había estrenado el jardín de la casa Minda, una hermosa ejemplar de Airdale que Čapek había adoptado).

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Aparentemente, todo resulta adorable. Pero no todo en torno a Dachenka fueron mieles. Sus primeros meses de vida en la casita de campo de mr. Karel se vieron marcados por una espiral de destrucción; la adorable terrier se había ocupado a fondo en destruir el jardín, la tapicería de sillas y sillones, los zapatos y las alfombras ante la mirada atónita de su madre, Iris, y de Karel Čapek. Adiós Dachenka, te vas a casa de Vladislav Vancura (el dramaturgo aguantó dos semanas los ataques de ira de la dulcecita Dachenka antes de llevarla de vuelta). De nuevo en casa, home sweet home.

Así que, ya que no quedaba más remedio, don Karel se armó de valor y se dedicó a seguir de cerca a este pequeño monstruo para evitar posibles incidentes. Esta observación se convirtió en un trabajo para el escritor checo y dio como fruto una suerte de cuaderno de campo fotográfico en el que se recoge la metamorfosis de este "bicho" en una bella mariposa que llegaría a ablandar los corazones de todo un país durante varias generaciones. En 1933 se publica por primera vez Dachenka, y hasta el momento, más de 30 reediciones en su país de origen y traducciones a un montón de idiomas en el extranjero, otorgan a este bello y tierno libro la categoría de clásico de la LIJ- sin dejar de lado a la legión de lectores adultos que lo conocieron años más tarde-.

A continuación se muestran imágenes de la edición francesa publicada hace poco más de un año por la casa editorial MeMo, dentro de su colección Classiques étrangers pour tous. El libro, fiel a la edición original, incluye las fotos que Karel Čapek hizo a su perra con una Rolleiflex y un fantástico epílogo de Xavier Galmiche, profesor de estudios centroeuropeos de la Universidad de La Sorbona.


Prepárense, van a conocer a la divertida y enternecedora Dachenka. Vayan con cuidado, es experta en zapatos, cordones y cualquier cosa que se mueva a su paso.

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015
 
Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Además de la historia del cachorro y las fotografías, el libro incluye ocho cuentos cortos que Karel Čapek escribió con el propósito de "tranquilizar a Dachenka". Estos relatos, divertidos e instructivos- se asemejan a pequeños capítulos de adiestramiento canino- incluyen dibujos del autor, unas pequeñas infografías sobre comportamiento canino a fuerza de un trazo sencillo, ligero y un tanto naíf. Así evolucionó Dachenka según su amigo Karel.

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Una de estas ilustraciones es el punto de partida de nuestro post: el sello. El Ministerio de Industria de la República Checa acuñó en 2010 una serie de sellos con ilustraciones del popular libro infantil de Capek. Dachenka seguía su viaje a la conquista de nuevos lectores.

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Sello de Dachenka de Karel Capek, grabado por Václav Kučera. República Checa, 2010

Y hasta aquí la historia de Dachenka, ou La vie d'un bébé chien, un clásico de la LIJ que conjuga a la perfección la palabra, la fotografía y la ilustración en un libro de imprescindible lectura para todos los amantes de los perros, el humor y las buenas ediciones.

Lean, pero mientras lo hacen, no dejen ni por un instante de vigilar a su perro. El silencio, aunque placentero para la lectura, no es buena señal en lo que a perros se refiere.


Más Capek, perros y demás familia en:


martes, 6 de diciembre de 2016

La ciencia a dos tintas de Bernice Myers

¿Quién fue Bernice Myers? poca huella personal es la que deja la ilustradora americana, por no decir prácticamente inexistente. Pocas son las referencias personales, sí a su obra, que tras casi 50 años después de su publicación original sigue cautivando miradas de editores de todo el mundo que, rendidos ante su frescura ilustrada, han comenzado a dar nueva vida a sus libros infantiles.

Por el contrario, su impronta gráfica es además de extensa- B. Myers fue una ilustradora muy prolífica, que además de ilustrar para otros autores como T. S.Pyne, hizo sus propios libros y trabajos de freelance con encargos de ilustración editorial, etc-, es notoria en lo que a estilo se refiere. Bernice Myers caminaba sobre la delgada línea que separaba el cartoon de la ilustración infantil clásica, aproximándose más al primero, lo que hizo de ello un gancho perfecto a la hora de captar a pequeños y jóvenes lectores.

De los cincuenta a los setenta- a caballo entre París y EE.UU- los lectores disfrutaron del periodo más brillante de la ilustradora. En esa época se publicó una pequeña colección de libros de ciencia en la que Myers ponía imágenes a los textos didáctico-científicos de los divulgadores Tillie S. Pyne y Joseph Levine. En estos libritos se explicaba a los "lectores en marcha" conceptos básicos de ciencia como la gravedad, el sonido, la cinética, el ciclo del agua, en definitiva, libros de divulgación científica para niños- similares a los de Helen Borten o Adrienne Adams. Esta serie había obtenido enorme difusión en Estados Unidos, donde la educación infantil era menos enciclopédica y más experimental que en Europa.

Cosas de la vida, recientemente una amiga "sabuesa" de las tiendas de lance se topó con varios ejemplares de esta colección, publicados en EE.UU. en 1965 por McGraw-Hill, y de los que la editorial Ariel publicó 3 títulos (castellano/catalán) en 1967. El que aquí van a ver es Les maravelles de les maquines simples, un manual sobre las máquinas que nos rodean cotidianamente, aquellas que nos ayudan a que nuestra vida sea más fácil- o al menos eso pensaban los editores de la colección en los 60, sin smartphones, ténganlo en cuenta-.



Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Un gato, un "palo", sí, ¡paaaalo! con un palo se puede levantar un piano ¿se lo imaginan? pues sí, haciendo palanca. El gato, pues eso, ponen el gato y levantan un coche ¿acaso son ustedes superpoderosos? no, sencillamente usan máquinas simples. Un martillo: clava un clavito, desclava el clavo por el lado contrario, ¿se le puede pedir más a un palito con un trozo de hierro? no, son máquinas simples; una polea, con su rueda y su cuerda: una máquina para levantar el mundo y ponerlo al revés: máquinas simples, queridos lectores.


Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers.
Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967 

¿No les parece sublime? es una manera lúdica y didáctica de dar a conocer a los futuros cerebros del mañana la posibilidad de ahondar en temas científicos a partir de situaciones y objetos rutinarios, y lo que es más importante ¡sin aburrirlos! ya que en todo momento la serie propone al lector como ejecutor de los experimentos que se van narrando. Los lectores, además de experimentar, harán grandes descubrimientos que les ayudarán a comprender por qué suceden las cosas a su alrededor.

Definitivamente, además de mi admiración por sus dibujos, poco o nada más puedo contarles de la ilustradora que hoy ocupa nuestro post. Desconozco su fecha de nacimiento, dónde estudió... sé que vivió en París junto a su marido Lou Myers, un genio del humor satírico que trabajó para la 20th Century Fox y Columbia Pictures en Nueva York. Ambos hicieron varios libros infantiles durante su etapa francesa, así como carteles e ilustraciones para periódicos y revistas. De vuelta a Columbia tuvieron dos hijos, uno de ellos, Marc, es un conocido periodista del Wall Street Journal que escribe sobre música, especialmente jazz. Bernice Myers continúa viva, en Westchester, Nueva York, donde disfruta de su nieta.

Hace ya unos años descubrí a Bernice gracias a un estupendo post de Craig de Fishink en el que podrán ver infinidad de ilustraciones de esta serie y otros libros de la ilustradora. Ojeando por aquí y por allí, he descubierto que hace solo un mes la editorial Corimbo ha publicado en español el libro ¡Este oso, no! otro de sus tesoros de 1967. Sin duda, un acierto.


Más Bernice Myers en:

domingo, 27 de noviembre de 2016

¡Feliz 85 Tomi!







El 28 de noviembre de 1931 nacía en Estrasburgo Jean-Thomas Ungerer, aka Tomi, hijo de Théodore -fabricante de relojes astronómicos, historiador y artista- y de Alice.

Tomi fue desde su infancia un niño muy viajado -las cosas de la guerra-, de adolescente se hizo scout y se recorrió buena parte de Francia a lomos de su bici y ya en la recta final de su bachillerato se llenó una mochila y recorrió buena parte de los países nórdicos. Llegó la universidad, consiguió una beca Fullbright y esto le permitió alcanzar la tierra prometida. Tomi iba a conocer de primera mano la literatura americana, el jazz y a los dibujantes del New Yorker. Bienvenido a América Tomi.

60 dólares en el bolsillo del pantalón y un puñado de dibujos y manuscritos eran básicamente el equipaje del joven y larguirucho alsaciano a su llegada a Nueva York. El primer encargo como diseñador llegó en el 56: una campaña para las calculadoras Burroghs; el primer libro infantil solo un año más tarde, un título que se convertiría en una saga de alcance mundial: Los Mellops.

Los tres bandidos (1961) fuer el primer álbum infantil publicado en Europa y por descontado, el titulo que iba a marcar un antes y un después en la ilustración/ literatura infantil para los lectores de todo el planeta. La aparición del clásico marcó una nueva manera de hacer las cosas. Nadie apostaba por Tomi como ilustrador de libros infantiles (para entonces ya había ilustrado Fornicon), pero nadie, ni los bibliotecarios- que apresuradamente lo habían convertido en el cabecilla de la lista de libros prohibidos. Un joven ilustrador europeo, descarado y anarquista estaba a punto de desafiar las normas de la LIJ, y esto al mundo le daba pánico. Mientras tanto, otros ilustradores fijaban sus ojos en su trabajo: Edward Gorey, Shel Silverstein, Maurice Sendak...

Desde entonces el magnánimo Ungerer ha dejado a sus lectores un vasto legado de esplendor creativo, grandes lecturas y enormes dosis de "fantástica realidad". Hace unos años afirmaba en una entrevista: "Mi vida ha sido un cuento de hadas; al igual que en cualquier libro de cuentos, también ha tenido sus monstruos."

Y de animales irreverentes, niños revoltosos y bandidos retorcidos se ha llenado la imaginación y el corazón de miles de lectores de todas partes del mundo. Dos de ellos, rinden hoy tributo al alsaciano con esta pequeña pieza de animación a modo de homenaje a 85 años de arte y figura, 85 que deseamos que lleguen a ser 850 ¡y que todos lo veamos!

¡Gracias Tomi! ¡Gracias por enseñarnos a reírnos del miedo y de todo lo demás! ¡Gracias siempre por hacer de nosotros unos bandidos!




Más cumpleaños y más Tomi en:

https://www.youtube.com/watch?v=2jhTTHVaZTA
http://pitblackbeard.com/
http://es.phaidon.com/promo/celebratetomi/

lunes, 31 de octubre de 2016

85 años de Tomi

El 28 de noviembre de 1931 nació en Estrasburgo el único e irrepetible Tomi Ungerer. Este año el alsaciano cumplirá 85 años y para celebrarlo, su actual editora de cabecera, Phaidon, ha publicado un volumen espectacular en el que se recopilan 8 de su cuentos de animales y ha abierto un espacio en su web para colgar felicitaciones. Puede participar todo aquel que quiera dibujar una felicitación para el enorme Tomi. Vean algunas de las que han llegado.

Felicitación de Milton Glaser

Felicitación de Seymour Chwast

Felicitación de Eric Carlé

Felicitación de Quentin Blake

Felicitación de Jean Jullien

La lista no deja de crecer: Eric Carle, los Push-Pin Milton Glaser y Seymour Chwast, Beatrice Alemagna o el vídeo felicitación de otro de los diseñadores emblema del Midcentury, Steven Heller. En resumen, un derroche, porque cumplir 85 así como lo hace Tomi, tiene que ser un dispendio.

Permanezcan atentos a la web del evento y podrán, o bien subir su propia felicitación, o disfrutar de algunas como las que aparecen arriba. Pero recuerden, pase lo que pase en el planeta, el 28 de noviembre aquí será fiesta.


domingo, 30 de octubre de 2016

Las punki pumpkins de Yayoi Kusama

Halloween, Samaín, el Día de los muertos mexicano... díganlo como quieran, pero hagan lo que hagan pónganle una calabaza. Es fiesta y las reglas son las reglas: calaveritas y calabazas. Aquí ya hemos visto cómo Ed Emberley las pinta en un plisplás y, aunque admiramos sobremanera las calaveras, esqueletos y calabazas del maestro grabador José Guadalupe Plata, hay unas calabazas que superan a todas las anteriormente citadas, las de la artista japonesa Yayoi Kusama.

Lo de las calabazas le viene a Yayoi de su infancia. Una vez se encontró con una pequeña calabaza que brotó en su huerto. Como era tan pequeña y distinta al resto de las cosas, Yayoi decidió pasarse a verla y hablarle regularmente, algo que además de ayudar a crecer a la calabaza, inspiró tanto a Yayoi que decidió dedicarles un hueco de su arte para el resto de sus días.

Aquí algunas de ellas. Disfruten del volumen, la forma y el color, esto es algo más que una fiesta, es un fiestón.


Yayoi Kusama

Yayoi Kusama

Yayoi Kusama

Yayoi Kusama

Yayoi Kusama

Yayoi Kusama

Yayoi Kusama

Yayoi Kusama

Yayoi Kusama

Yayoi Kusama

Yayoi Kusama

A partir de esta primera calabaza de niñez, el mundo de Yayoi- perturbador, inquietante, propio de una persona con dolencias mentales- se torna en arte al tratar de encontrar una vía de escape para abandonar su prisión mental. La japonesa comienza entonces a dibujar para mantener su mente alejada del dolor; centrándose en el estudio de la forma; observa minuciosamente fascinada por el volumen y el color de las calabazas. Fíjense en lo que decía en su autobiografía:

“I would confront the spirit of the pumpkin, forgetting everything else and concentrating my mind entirely on the form before me… I spent as much as a month facing a single pumpkin.”

Trazadas desde el cénit como una auténtica bóveda de crucería, las calabazas de Yayoi dejan caer sus gajos como nervaduras. Algunas tienen tal movimiento que simulan ser grandes tentáculos de pulpo, mientras otras, más finas, son rabos de lagartija; cuando se curvan, se agitan suavemente como las caderas de las bailarinas de hula. En definitiva, texturas: topos, lunares, círculos, etc su bendita "infinita obsesión".

La calabaza es a Kusama lo que la piscina a Hockney o la lata de Campbell a Warhol, una seña de identidad con la que la artista japonesa se ha dado a conocer a lo largo y ancho del planeta. Están por todas partes: galerías, esculturas urbanas, cuadros, artículos de moda y libros; algunas de las que ven en el post pueden encontrarlas en el Alice's adventures in wonderland que Penguin publicó en 2012 con sus ilustraciones.

Y hasta aquí la calabazada propia de las fechas. Disfruten de un día de fiesta pagana.


Más calabazas en:


domingo, 23 de octubre de 2016

Bruno Munari: con la comida no se juega ¡se estampa!

A mediados de los 70, mientras nacía esta redactora, un tipo con gafas y traje- siempre hecho un pincel- revolucionaba el mundo con sus juegos y dibujos. Aciertan a pensar en el futurismo, pero por encima de la innovación había algo más que hizo de él un personaje único y por el momento, irrepetible. Era su manera de mirar.

Se llamaba Bruno Munari y es el porqué de tantas cosas...


Bruno Munari. Rose nell'insalata. Montova: Corraini, 2008



En el 74 escribió Rose nell'insalata un pequeño manual de estampación para los más pequeños, cuyo ingrediente secreto es la lechuga. Sí, la lechuga. Sí, la de la ensalada. La observó, la diseccionó y la convirtió en un excelente taller de estampación artesanal con materiales vegetales. ¿Cómo se quedan? pues eso, Munari escribió una pequeña serie de libros cuyo objetivo no era otro que enseñar a los primeros lectores a mirar de otra manera el entorno que les rodea, prestando atención a las cosas que tenemos cerca, que aunque sencillas, pueden esconder en su interior un mundo infinito de posiblilidades.

Para ello nació Rose nell'insalata, para demostrar que con una simple lechuga se puede hacer del mundo un jardín lleno de rosas. ¿Quieren saber cómo? pues estampando, manchándose las manos, pringándose de tinta y cortando algún que otro vegetal. ¿Qué? ¿es fácil o no es fácil cambiar el mundo? Aquí un poco de la magia necesaria.


Bruno Munari. Rose nell'insalata. Montova: Corraini, 2008


Aquí tienen las herramientas: una lechuga a la que han de cortar el tallo, una almohadilla bien entintada et voilà!, una rosa es una rosa, es una rosa...

El caso es que si el libro tuviese "pasos a seguir" y una foto de cada una de las etapas del proceso, Rose nell'insalata 
no sería un libro del prócer italiano, ya que Munari es más de "no decir qué hacer, sino cómo hacerlo" método con el que pretende estimular la creatividad de los niños, y por supuesto entretenerlos, no olviden que él también era padre y se encargaba personalmente de diseñar juegos y libros para la familia.

Tras un breve prólogo en el que el autor nos habla de los materiales y trucos para conseguir un trabajo digno de estampación, a lo largo de las 62 páginas restantes Munari nos sugiere posibles combinaciones de colores y formas extraídas de las diferentes verduras cortadas: lechuga, pepinos, brécol, coles de Bruselas... un no parar que dio como resultado imágenes tan estupendas como las que ahora van a ver.


Bruno Munari. Rose nell'insalata. Montova: Corraini, 2008

Bruno Munari. Rose nell'insalata. Montova: Corraini, 2008

Bruno Munari. Rose nell'insalata. Montova: Corraini, 2008

Bruno Munari. Rose nell'insalata. Montova: Corraini, 2008

Bruno Munari. Rose nell'insalata. Montova: Corraini, 2008

Bruno Munari. Rose nell'insalata. Montova: Corraini, 2008


Según el futurista, la experiencia visual y manual son necesarias para introducir a los niños en el mundo del arte, y para que estos puedan llevarlas a cabo con éxito hay que proporcionarles herramientas básicas con las que puedan expresarse, entender el lenguaje visual y definirse como seres originales y autónomos. Yes we can. Factible, terriblemente sencillo, atractivo y divertido. Magnánimo Munari.

Tras este libro de la rosa, llegaron otros dos: Desegnare un albero (1978) y Desegnare il sole (1980), tres títulos actualmente disponibles en inglés e italiano (Dibujar un árbol, edición en español fue un proyecto de autoedición de la librería bilbaína Anti a través de la plataforma Verkami y actualmente está disponible en algunas librerías); todos forman parte de la colección Workshop de la editora italiana Corraini, responsable de recopilar todos estos libros de laboratorio bajo un mismo paraguas.

Su primer taller para niños lo impartió en la Pinacoteca de Brera (Milán), en 1977. Los llamaba "laboratorios" y en ellos se "jugaba con las artes visuales". Pocos años después de su muerte (98) se creó la Asociación Bruno Munari, cuyo propósito es promover y difundir la obra del genio de las 4 caperucitas. Manteniéndose fieles a su método, la entidad continua impartiendo estos laboratorios de "Jugar con el arte". El de Rose nell'insalata lo hacen en colaboración con Schedía Teatro, una asociación de artistas italianos que además de espectáculos llevan a cabo proyectos de formación teatral para jóvenes.

Y hasta aquí el post de la lechuga. Espero que a partir de ahora aprendan a mirar todas esas cosas verdes que se llevan a la boca con otros ojos, con lo del artista que todos llevamos dentro. Así que buen provecho y que fluya el arte.


Más rosas&lechugas de Munari en:



sábado, 15 de octubre de 2016

Aprender a mirar con Joel Meyerowitz

Fotografía e ilustración han caminado de la mano durante siglos, de hecho, ¿qué es la fotografía sino dibujar con luz? Desde el punto de vista actual y tomando como punto de partida una sociedad que vive en su mayoría de cara a la red, el manejo de las cámaras y la práctica fotográfica se ha convertido en algo tan rutinario como el café de la mañana. Poco importa ya la técnica, menos aún el enfoque, lo importante parece ser el aquí, el ahora y por supuesto, la difusión del instante. Pero ¿dónde queda el componente artístico de la foto? es más, ¿dónde se queda el recuerdo fotografiado? La posibilidad de capturarlo todo con inmediatez hace en ocasiones que estemos más preocupados de captar el momento que de vivirlo (y por ello los hay que hasta han perdido la vida en un macrointento de conseguir la mejor instantánea).

Con esta perspectiva es obvio que aquello de lo "artístico" queda relegado; tampoco es necesario ni lo ha sido nunca, que todas las fotos lo sean. La fotografía ha de ser una herramienta informacional, es un transmisor de la realidad, pero esta puede verse modificada gracias a las emociones o sentimientos de quien está tras la lente, en definitiva, del que dispara. Es pues la intencionalidad con la que se hace, lo que la convierte en fotografía artística.

Si a ustedes que leen les interesa el universo fotográfico, serán conscientes de que el legado o ejemplo que estamos dando a los más pequeños sobre tan noble arte es bastante pobre. Esa actitud de "apunta, dispara y nada más" que tan bien han sabido explotar marcas como LOMO, está claro que democratizan y abren a un público más amplio la fotografía, y más aún que hacen de un oficio una diversión, pero transmiten de manera errónea a los pequeños usuarios un montón de valores intrínsecos a la foto. En la fotografía como en el diseño, aquello que parece más sencillo es lo más difícil de conseguir, y esto implica: tiempo, paciencia, observación, conocimiento...

Eso es lo que nos gustaría transmitir a lo más pequeños, el amor por las cosas bien hechas y la necesidad de contar buenas historias (de mediocres están las estanterías llenas) y eso es lo que el fotógrafo neoyorkino Joel Meyerowitz ha querido darnos a conocer en Seeing things, una guía de fotografía para niños con la que simplemente pretende enseñarles a mirar a través de otra mirada, la de grandes fotógrafos de los dos últimos siglos.

Limpien su lente y abran su diafragma. En breves oirán el obturador


Joel Meyerowitz. Seeing things: A kid's guide to looking at photographs. 
Nueva York: Aperture Foundation, 2016

Joel Meyerowitz. Seeing things: A kid's guide to looking at photographs. 
Nueva York: Aperture Foundation, 2016


Merkowitz aglutina en este álbum (no es un libro-compendio de fotografía de autor al uso, como ven tiene el formato de un ilustrado, algo que a priori resulta mucho más atractivo tanto para niños como para adultos) fotografías míticas de autores como Henri Cartier-Bresson, Richard Avedon, Martin Parr o Sebastião Salgado. En cada una de ellas, disecciona la fotografía, nos cuenta su porqué, pero lo que es más importante, nos da la clave de cada una de ellas como consejo para conseguir una buena imagen. Así, nos adentra en la obra de Cartier-Bresson y remarca la importancia de la elección del momento oportuno; del binomio hombre-animal a través de las fotos en blanco y negro de Avedon o de la diversión y felicidad desbordante que Martin Parr consigue al hacer una foto de "la típica foto" dándole la vuelta al tiesto y haciéndonos ver la escena es una clase de taichi en lugar de una pose institucionalizada para cualquier viajero que se precie de haber estado en ese monumento.

Todas estas cosas no se consiguen por azar ni de manera instantánea y eso es lo que Merkowitz nos va contando en la guía, a la par que nos descubre obra y autores imprescindibles del universo fotográfico.

 
Elliott Erwitt, New York City, 2000
Joel Meyerowitz. Seeing things: A kid's guide to looking at photographs. Nueva York: Aperture Foundation, 2016

Henri Cartier-Bresson, Behind the Gare Saint-Lazare, 1932.
Joel Meyerowitz. Seeing things: A kid's guide to looking at photographs. 
Nueva York: Aperture Foundation, 2016

Sebastiao Salgado, Chinstrop penguins on Saunders Island in South Sandwich Islands, 2008
Joel Meyerowitz. Seeing things: A kid's guide to looking at photographs. Nueva York: Aperture Foundation, 2016

Sin perder de vista la imagen, la edición de Seeing things va más allá de lo que se puede esperar de una guía para niños. El tratamiento tipográfico, la maquetación, el diseño de cubierta y contra con sus troquelados (ese ojo de Paul Rand o de la AIGA), los créditos y menciones- otro dato importante a enseñar a los que trabajan con imágenes: aprender a referenciar. En definitiva, un álbum espectacular de principio a fin.

Martin Parr. The Leaning Tower of Pisa, 1990
Joel Meyerowitz. Seeing things: A kid's guide to looking at photographs. Nueva York: Aperture Foundation, 2016


A continuación un detalle de la parte textual, que a lo largo de las casi 70 páginas de libro aparece maquetado en vertical/ horizontal dependiendo de la foto a la que acompañen. El que ven a continuación hace referencia a una fotografía de Mary Ellen Mark tomada en India a un elefante y a un hombre del circo con el formaba dúo musical. Tomen nota del comentario: ... she knew to wait. I'm sure she took a lot of pictures of the elephant and trainer in this pose. Pero de todas, solo una fue la elegida, lo que significa que habrán de disparar miles de veces hasta poder encontrar aquella que tiene todo lo que sus personajes estaban transmitiendo al fotógrafo en ese momento "the right moment"

 
Joel Meyerowitz. Seeing things: A kid's guide to looking at photographs. 
Nueva York: Aperture Foundation, 2016


Joel Meyerowitz es una leyenda viva de la fotografía urbana. Con sus más de 70, ha documentado la vida americana recorriendo y radiografiando sus calles con una Leica- primero en blanco y negro y después en color, algo que le fascinó y convirtió en su expresión artística- con película de 35 mm. Si aún no son conscientes de quién les hablo, probablemente se den cuenta de que ya han visto sus fotos cuando les diga que fue una especie "fotógrafo oficial" del 11 de septiembre ¿Recuerdan aquellas imagen del WTC completamente destruido en medio de humo y la ceniza? Pues si no las han visto, echen un ojo al libro Aftermath que Phaidon publicó hace unos años recopilando su archivo fotográfico del 11S.

Esto es solo un pequeño aperitivo de lo que encontrarán en Seeing things, un fabuloso libro sobre fotografía que aunque concebido para niños, debería ser de obligada lectura para todos aquellos adultos dispuestos a revolucionar el mundo de la creatividad fotográfica a través de sus perfiles de Instagram. No sean tan LOMO y lean a gente como Meyerowitz antes de disparar, les aseguro que sus recuerdos serán aún mejores.



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