La Pequeña ciudad de P.

La Pequeña ciudad de P.

lunes, 13 de abril de 2015

Adiós Eduardo

Historia de la resurrección del papagayo. Eduardo Galeano; il. Antonio Santos.
Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2008


Nadie dijo que los lunes fueran tristes, aunque muchos somos los que nos unimos a la afirmación de Brenda Ann Spencer, la joven que se levantó con el pie equivocado y dio la oportunidad a Bob Geldof & los Boomtown Rats de hacer sonar el mítico I don't like mondays a finales de los 70. Hoy es lunes, y aunque las cosas no se han desmadrado a lo Spencer, la tristeza y la sensación de rabia contra el primer día de la semana ha crecido un poquito más al saber de la partida de uno de los hombres de letras que más he admirado nunca. Por su claridad, sencillez y honestidad, Galeano ha sido siempre una de esas personas a las que siempre he soñado tener de vecino en la vida, de amigo con el que pasear y de compañero junto al que envejecer.

Adiós Eduardo. Me temo que ya he comenzado a extrañarte. 



Vyacheslav el ucraniano

Aprender lenguas eslavas puede ser un reto al que pocos se someten, pero aunque no les estoy alentando a que dediquen sus vacaciones a tales menesteres, si pretendo que recuerden el nombre (impronunciable) de un ucraniano al que ya no olvidarán nunca. El artista en cuestión se llamaba Vyacheslav Legkobit; sí, tomen aire y repítanlo tantas veces como sea necesario, soy consciente de la complejidad del asunto.

Supongo que tras varios intentos de trabalenguas se estarán preguntando si ha merecido la pena someterse a este galimatías fonético y sobre todo por qué han hecho tal cosa. No desesperen, sean pacientes, por aquello de "una imagen vale más que mil palabras" entenderán la razón de mi persistencia. Así que procedamos a la gran pregunta: ¿quién diantres es Vyacheslav Legkobit? el artista que ilustró los libros infantiles más bellos de mediados del XX.

¿Quieren conocerlo? por sus obras nos haremos a la idea, ya que pocos datos biográficos o imágenes del genio encontrarán en la red. Allá vamos, вперед! o lo que es lo mismo, ¡adelante! en ucraniano.


Vyacheslav Legkobit


Esta fue la primera pieza del ucraniaco con la que perdí la cabeza, una mamá gallina con sus polluelos y un mantón que quita el hipo. Debido a la falta de bibliografía y datos biográficos que contaba al proncipio del post, a lo que hemos de añadir un desconocimiento total de los caracteres cirílicos, se hace muy complicado dar una información detallada de títulos, años y demás información acerca de la obra de Legkobit, pero gracias al trabajo de selección que en su día hizo Deborah Beau en el fantástico blog Kickan&Conkers, hemos podido establecer cierto orden entre las imágenes que voy a mostrarles. Se trataría de 3 libros: Everyone likes to draw (1968), Wolves (1973) y Perepelichka low-Nevelichka: Ukrainian folk patter (1975) [los 3 libros son traducciones al inglés posteriores a las ediciones originales en ucraniano].


Everyone likes to draw, 1968

Vyacheslav Legkobit

Vyacheslav Legkobit

Vyacheslav Legkobit

Wolves, 1973

Vyacheslav Legkobit
 
Vyacheslav Legkobit

Perepelichka low-Nevelichka: Ukrainian folk patter, 1975


Vyacheslav Legkobit

Vyacheslav Legkobit

Vyacheslav Legkobit

Vyacheslav Legkobit

Vyacheslav Legkobit


Los libros de Vyacheslav son fieles herederos de la tradición oral ucraniana, que al igual que muchos ilustradores y artistas rusos, húngaros y polacos recogieron con sus pinturas los cuentos populares locales. Esta tradición arranca en el XIX debido a la como consecuencia de la proliferación de canciones y poesías populares, adivinanzas y rimas. La naturaleza era uno de los elementos de uso más frecuente en este tipo de obras y más en concreto la aparición recurrente de las bestias y animales del entorno a los que dan cualidades humanas y una actitud encantadora, muy amigable: osos, pájaros, gallinas de Pascua, golondrinas, etc. El uso del color y los trazos gruesos y ágiles son dos constantes en la composición de estas piezas de valor incalculable de la LIJ de mediados del XX.

Tal vez menos conocido que Vsevolod Nestayko o que la ilustradora naif Maria Pryimachenko, Vyacheslav Legkobit fue sin duda uno de los pilares fundamentales de la LIJ y la ilustración infantil ucraniana del XX.

Para finalizar el post, les dejo una última ilustración del maestro eslavo, otra de esas imágenes que guardo en mi disco duro desde tiempos inmemoriales porque supuso para mí un flechazo ilustrado. Ahí va una de saltamontes&guisantes. Que ustedes los disfruten tanto como yo he disfrutado redactando el post.


Vyacheslav Legkobit


Fuentes:

jueves, 9 de abril de 2015

¿Quién pasea a quién?

Una casa sin perro no es una verdadera casa.[...] Por descontado Ponto- es el nombre que se le puso por algún motivo incomprensible- era el más hermoso y el más listo de todos los perros de la tierra, y cada día, cada hora Limpley descubría en él nuevas excelencias y nuevos talentos. Derrochó el dinero, comprando todo lo que encontró en lo que se refiere a sofisticados adminículos para el cuidado de estos cuadrúpedos: correa, cestitos, bozal, escudillas, juguetes, pelotas y huesitos. Limpley estudió todos los artículos y anuncios que en los periódicos se ocupaban del cuidado y de la alimentación de los perros, y se suscribió incluso a una revista canina para alcanzar unos conocimientos especializados más sólidos. La poderosa industria, que vive exclusivamente de semejantes locos por los perros, ganó con él un nuevo e incansable cliente. [...] Se marchaba horas y horas de paseo...

Stefan Zweig. ¿Fue él? 
Acantilado, 2010

Walking pie (animated gif). Eric Comstock

Stefan Zweig nos cuenta la historia de Ponto, un perro criado con todo lujo de detalles que al igual que tantos otros, deja de ser compañero para convertirse en un tirano (tranquilos, no voy a hacerles spoiler, pero la historia es fantástica y apenas se narra en 70 páginas, así que les emplazo a leerla). El perro del gif animado de Comstock parece algo más dulce que el perro del relato de Zweig, aunque todo dice que el cánido es también de los que gustan de pasear durante horas, de hecho, este paseo ilustrado no tiene fin.

Eric Comstock es un ilustrador y diseñador gráfico y director de arte de Austin, donde vive con sus cuatro nenes y un perro. Ha hecho diseños para empresas de renombre como Hallmark o TeNeues, y en la actualidad prepara una serie de libros infantiles junto a Marilyn Sadler. ¿Su estilo? pues ya lo ven, una mezcla de gráfica sencilla con toque vintage y colores brillantes, una dulzura de ilustración.

Así que ya saben: lean a Zweig, paseen a su perro y sobre todo, no críen Pontos ¡por favor!.


Más de lo uno y lo otro:

martes, 7 de abril de 2015

Gabriela, Gabrielita, Gabrielona

Gabriela llevaba en su nombre al viento. Fue poetisa por culpa de un papelito y pedagoga porque nunca dejó de amar a los niños. Gabriela escribía, viajaba y y sentía pasión por las cosas pequeñas. Para muestra un botón, o mejor dicho, un botoncito


Gabriela Mistral: Selección poética. Ed. lit. de Federico Martín Nebras y Antonio Rubio; il. Paloma Valdivia. Pontevedra: Faktoría K, 2009


Hoy, el gigante Google rinde homenaje a los 126 años del nacimiento de la chilena y la Pequeña Ciudad se suma a los actos de celebración con un pequeño poema de esos que roban el corazón al lector.

Gracias Gabriela por habernos dejado el corazón lleno de botoncitos



Más Gabriela en:

viernes, 3 de abril de 2015

¡Cuidado! Be careful! Attention!

¡Precaución! cuidaíto, o como ustedes quieran decirlo, el caso es que la seguridad es un tema de vital importancia en el trabajo y parece que con hacer un curso de prevención de riesgos todo está arreglado. Pues no. Hace años, instituciones y empresarios eran conscientes de ello y además de formar a sus trabajadores y advertirles sobre la gravedad de "malos gestos" que podían costarles la vida en el entorno laboral, ilustraban estas recomendaciones ¡y cómo lo hacían!? pues con carteles.

En múltiples ocasiones hemos hablado de diseño social y cartelería, de compromiso y sobre todo de la capacidad y eficacia de estas piezas gráficas para transmitir mensajes. Su atractivo visual y la fuerza emotiva es lo que hará de ese trabajo gráfico un buen cartel (y nos referimos a buenos carteles cuando hablamos de aquellos que funcionan como "un grito en la pared"). Algunos de sus exponentes: Tom Eckersley, Savignac, Ungerer, Cruz Novillo, Sister Corita o Donald Brun, todos viejos conocidos de la Pequeña Ciudad. Hoy vamos a conocer a otra bestia de la cartelería, el ilustrador francés Bernard Chadebec, responsable de buena parte de os carteles del Institut National de Recherche et de Sécurité (INRS) durante las décadas de los 60 y 70.


Con total seguridad, que es lo que se pretende, van a disfrutar del buen hacer de Chadebec y sus consejos visuales para no dañarse ni estirar la pata durante la jornada laboral, así que sigan las normas: pónganse el casco, abróchense los cinturones y sobre todo permanezcan atentos a la que se avecina en sus pantallas.

Bernard Chadebec

Bernard Chadebec

Bernard Chadebec, 1977

Bernard Chadebec

Bernard Chadebec

Bernard Chadebec, 1978

Bernard Chadebec


El INSR lleva más de 60 años haciendo este tipo de carteles de sensibilización para los trabajadores franceses, pero como en tantas otras ocasiones, la época dorada del diseño, la de los 60 nos dejó un catálogo visual tan preciado como el que ven en este post. Los carteles de Chadebec son considerados un tesoro en su país de origen, y así lo dejó patente la editora de cómics Les Requins Marteaux, quien de la mano de Felder y Cizo compiló en una publicación (2012) todos estos carteles. Posterior al libro fue la exposición Danger: Trésors de l’Institut National de Recherche et de Sécurité, que en 2014 se celebró en en el Museo de Artes y Oficios de París, y en ella que se recogían los mejores trabajos que distintos y distinguidos ilustradores habían hecho para la institución que vela por la seguridad de los trabajadores franceses.

Chadebec, de profesión diseñador, fue el cartelista oficial de la INSR de los 40 a los 80, y sus carteles marcaron la educación visual de varias generaciones de trabajadores franceses. Sus trabajos estaban caracterizados por captar de manera instantánea la atención de sus espectadores por su claridad, sencillez, contundencia y además sentido del humor- carteles aparentemente sencillos, sin florituras ni ambigüedades, pero que requieren de un gran conocimiento del diseño y de un arduo trabajo por parte del ejecutante.

Ya lo saben: tengan cuidado ahí fuera y no hagan otra cosa mientras observan los carteles de Chadebec.
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