La Pequeña ciudad de P.

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miércoles, 30 de marzo de 2016

1 Lissitzky + 2 Cuadrados= Vanguardia

Cómo les diría yo... ¿el mundo está fatal de los nervios? ¿el tablao está que arde? No sé, dejémoslo en que el planeta se merece un reseteo. Sí, creo que esta última es la sentencia correcta o al menos la más adaptada a los tiempos que corren, porque no vean ustedes cómo está el patio.

Desde tiempos antiguos, existen sobre la tierra seres adelantados a su tiempo comúnmente conocidos como visionarios, que bien por su fantasía exaltada o su facilidad para creer a pies juntillas en asuntos quiméricos, acabaron en la hoguera o muy cerca de ella. El caso es que a algunos de estos iluminados, la historia acabó dándoles la razón, si no, acuérdense de cómo Galileo defendía que la tierra era redonda ¿redonda? ¡já! pues sí, resultó que era redonda y dejó a todos sus detractores con la boca tapada. Otro que vio que el mundo se reducía a formas geométricas simples fue El Lissitzky, máximo exponente de la corriente suprematista rusa del primer tercio del siglo XX iniciada por Kazimir Malévich, y que convencido de ello, en 1922 creó un libro para explicar a los niños que la tierra estaba compuesta por dos cuadrados, y estos podían y debían moverse y reubicarse con el fin de construir un mundo mejor.

¿Insólito? No. Pura vanguardia, y por supuesto supremacía de la sensibilidad pura en el arte, porque ¿qué hay más puro que un cuadrado, un círculo o un triángulo? Pero no nos vayamos por las ramas, porque el dato importante es que en 1922 alguien como El Lissitzky se preocupara por dejar a la infancia las instrucciones necesarias para alcanzar un mundo mejor y sobre todo que lo hiciera con un libro infantil, en clave de arte y con tan solo tres componentes: formas, color y tipografía. Inmenso El Lissitzky.

Pues estimados lectores, esas instrucciones del suprematista han llegado hasta nuestros días ¡y de qué manera! Gracias a la sensibilidad de los editores de la Tate, responsables junto a Les Trois Ourses de una espectacular reedición del clásico infantil de la vanguardia rusa.

Con todos ustedes, About 2 squares, un libro verdaderamente revolucionario, no por ser de El Lissitzky ni por su ilustración, sino por dejar en manos de los niños la definición de un nuevo orden mundial. ¿Quieren conocerlo? Pues allá vamos.


About two squares. El Lissitzky. Londres:Tate, 2014

About two squares. El Lissitzky. Londres:Tate, 2014

Pongámosnos en situación: ¿qué estaba sucediendo en Rusia cuando se concibió este libro? Pues ni más ni menos que Rusia estaba inmersa en plena Revolución de Octubre y una de las repercusiones relevantes de este periodo fue el renacimiento de la literatura infantil.

El objetivo de la nueva literatura infantil era entonces reflejar las transformaciones que experimentaba la sociedad e instruir a los jóvenes lectores en las innovaciones y valores de la nueva realidad soviética con la intención de formar ciudadanos creativos y responsables. Esto quedó patente en el cuento infantil About 2 squares que al margen de la alegoría política que pueda contener, pone de manifiesto la reflexión temprana de El Lissitzky sobre unas nuevas formas de composición tipográfica.

El libro de El Lissitzky narra la historia de cómo dos cuadrados, uno rojo y otro negro, transforman el mundo, una narración visual a la que el propio autor describió como una suerte de "romance científico" y que marcó el comienzo de un nuevo arte gráfico. About two squares, una historia suprematista narrada en apenas 20 páginas, termina con dos palabras cargadas de futuro "and then..." (y luego ...), un desenlace abierto que anima a los futuros jóvenes lectores a reinventar el mundo por sí mismos.


About two squares. El Lissitzky. Londres:Tate, 2014

About two squares. El Lissitzky. Londres:Tate, 2014

About two squares. El Lissitzky. Londres:Tate, 2014

About two squares. El Lissitzky. Londres:Tate, 2014

About two squares es una de esas reediciones hechas con el máximo respeto y cuidado, y esto ocurre gracias al equipo editorial que llevó a cabo el proyecto, entre los que está Odile Belkeddar, una de las cofundadoras de Les Trois Ourses, una organización sin ánimo de lucro creada en 1988 que se centra en la educación artística de los niños poniendo "el libro como centro de todo" y que es responsable de la edición y el cuidado de obras de artistas como Katsumi Komagata, Bruno Munari, Paul Cox (autor del logo de la asociación), Franziska Themerson o Marion Bataille entre otros. Odile que además es traductora, ha sido la encargada de elaborar un fantástico epílogo, impreso en tinta roja que podéis ver a continuación.

About two squares. El Lissitzky. Londres:Tate, 2014

El ejemplar que muestro en el post se basa en uno de los ejemplares de la primera edición rusa, pero ligeramente ampliado y con tapa dura. La encuadernación, deja ver el cosido de los cuadernillos que conforman la tripa, puesto que no va encolado a posteriori a la tapa. Se lo digo así, sin paños calientes, es una joya de libro.

Podría seguir hablándoles de El Lissitzky y no acabar nunca, porque su capacidad para innovar y crear no tenía límites. Hace algo más de un año visité en la sala de exposiciones de La Pedrera una exposición sobre este genio Proun, en la que descubrí el diseño de un automatismo para librerías que me dejó con la boca abierta, por no hablar de la proyección de edificios, sus piezas de branding, etc. Pueden ver imágenes y obtener algo más de info en los enlaces del final del post. Pero a lo que iba, al final, ese momento en el que cierran la tapa y piensan que ya no habrá nada más, en este libro no ocurre, porque justo ahí aparece un mensaje inquietante que reza:

Do not read! Open your eyes and your ears wide, this book is for speaking!. Extend the boundaries of your imagination with About two Squares..."

Tremendo, un despilfarro de arte, creatividad y edición de la buena. Un proyecto editorial del que todos los que nos dedicamos al oficio deberíamos aprender. Recuerden que el libro tiene casi 100 años y piensen detenidamente en qué se editaba entonces para la infancia y qué se hace ahora. Mediten.


No se apuren. Si las imágenes que han visto les han dejado con ganas de más, espero que con esta versión multimedia del cuento sacien su curiosidad y ganas de El Lissitzky. Disfrútenla.




Más El Lissitzky y más cuadrados para cambiar el mundo en:


lunes, 28 de marzo de 2016

De rojo Sempé

Hace unas semanas hablábamos de la nomenclatura del color a propósito de un ilustrado de Dave Eggers ¿recuerdan el "Naranja Internacional" del Golden Gate? ¿y el Marrón Tour Eiffel? sí, claro, cómo olvidar que el rojo no es tan rojo, sino "Naranja Internacional". El caso es que de nuevo toca ponerse rojo, sí, al más puro estilo Marcelín, un pequeño amigo de Sempé que vive sus días de literatura infantil empeñado en ruborizarse.

Y es que en la LIJ, como en la vida, nos cruzamos con personajes particulares, y digo particulares por no decir raritos, que aunque distintos o por momentos extraños, no dejan de ser adorables y tiernos, algo así como una pequeña comunidad de outsiders que a pesar de su aparente aislamiento, son muy próximos al lector. Tal es el caso del anteriormente mencionado Marcelín de Sempé, o también el de La princesa que bostezaba a todas horas de Carmen Gil y Elena Odriozola, por no hablar de Adela de Marjorie Pourchet o El niño gris de Gusti. Como les decía, muy raritos, y si no me creen, díganme si no es extraño, que la joven Adela no salga de casa sin ponerse una bolsa de papel sobre su cabeza o que Marcelín se sonroje sin más ¿no es raro? eso sin mencionar a la princesa que bostezaba sin parar víctima de la apatía o el niño gris que además de lucir un color de piel poco saludable, no podía llorar, ni reír, ni nada de nada. En una palabra: raritos.

Pero ya que estamos, detengámosnos en la patología más preocupante de todas, la del niño sonrojado, el pequeño Marcelín. No se han preguntado ¿por qué se sonroja? no tienen curiosidad por saber qué hace a un pequeño de estas características pasarse el día rojo como un tomate y ni siquiera tener constancia de ello? ¿pero qué hay en el universo que pueda causar tal vergüenza a un chiquillo tan majo como Marcelín? no lo saben ¿no?. Pues van a tener que disculparme, pero ha sido imposible averiguar el diagnóstico de tal rubor y sonrojo. Por si no se hacen a la idea y piensan que esto es ficción, no pierdan de vista las siguientes imágenes.


Sempé. Marcelín. Barcelona: Blackie Little Books, 2016

Sempé. Marcelín. Barcelona: Blackie Little Books, 2016

Sempé. Marcelín. Barcelona: Blackie Little Books, 2016

Marcelín es otro de los hijos de acuarela del gran Sempé. Como él mismo decía, sus personajes no son más que una extensión de sí mismo por lo que para saber cuál es el porqué de los colores de Marcelín, deberíamos cambiar la pregunta que formulamos anteriormente y convertirla en: ¿pero qué hay en el universo que pueda causar tal vergüenza a un chiquillo tan majo como Sempé? (quien dice chiquillo, dice abuelete)

Las acuarelas de Sempé, donde sus personajes apenas hablan- sobre todo lo hacen con imágenes- transmiten al pequeño lector conceptos ricos en matices, y eso ocurre porque el autor construye los personajes a partir de la experiencia del niño, no desde el punto de vista e interpretación del mundo de un adulto, por lo que todo es más cercano a los niños, más sencillo y sobre todo muy natural. Como tantas otras veces, estas imágenes en apariencia tan sencillas, son el fruto de un enorme trabajo de depuración que elimina toda descripción superflua para quedarse con lo realmente importante, lo sencillo, el mensaje directo. De nuevo, al igual que en el mundo de la gráfica, Sempé nos da una clara muestra del menos es más.

Marcelín, una novelita publicada en París por Denoël en 1969, ha sido reeditada recientemente por Blackie Little Books (en sus inicios llegó a España como Marcelín Pavón de manos de Alfaguara a mediados de los 80) con un nuevo diseño de cubierta y un aire fresco que dará la oportunidad de disfrutar de la lectura de esta pieza LIJ a nuevas generaciones de lectores. Y es que las obras del francés siguen estando de absoluta vigencia, son atemporales y siguen desprendiendo la misma ternura, ironía y empatía a los lectores ¿por qué? porque son historias magistralmente construidas. Sempé es un mago de la literatura infantil, porque domina el diálogo sin abusar de la verborrea y controla a la perfección la narración visual con apenas unas cuantas líneas y pequeñas guiños de color.

Pero volviendo a Marcelín ¿creen ustedes que casi 50 años después de su creación este niño sigue colorado? pues siento decírselo, pero me temo que sí. Vean, vean.


Sempé. Marcelín. Barcelona: Blackie Little Books, 2016

Sempé. Marcelín. Barcelona: Blackie Little Books, 2016

Sempé. Marcelín. Barcelona: Blackie Little Books, 2016

¿Por qué Marcelín? ¿por qué? pues no hay manera de saberlo, Marcelín sigue teniendo ese tono de saturación en la cara, como hace 40 años y sigue sin poder ponerle remedio. Esto le convierte en el blanco de todas las miradas, algo especialmente incómodo para un niño tímido, pero también le sirve para acercarse a otras personas, chiquillos como él, tocados por la varita mágica de Sempé y a los que también les pasan cosas; es el caso de Renato, su mejor amigo y el que sin duda podría ser el mejor amigo de todos ustedes, porque Renato al igual que Marcelín son todo corazón.

Marcelín y Renato nos enseñan el verdadero valor de la amistad ¡Achís!, pero de la amistad de la buena, esa amistad con la que nos son necesarias las palabras para decir lo mucho que se disfruta de la compañía, de la confidencia o de la comprensión. ¡Aaaaach! Ambos nos cuentan que cuando la amistad es pura ¡Achiiiiisss!, el tiempo no es un inconveniente, y que los reencuentros son como las reconciliaciones: momentos maravillosos en los que todo vuelve a empezar. Por cierto, ¡Salud Renato!

Entre tanto, Sempé nos traslada a sus particulares atmósferas que van desde las bucólicas imágenes del campo (las briznas de hierba de sus campos se mecen como lo hacen en la fotografía cinematográfica de grandes como John Toll) al bullicio de las grandes ciudades, atiborradas de tráfico, gente, coches... Y es que Sempé tiene una visión cínica pero desenfadada del mundo que le rodea, así como una debilidad por la infancia y por el bullicio de las grandes ciudades: de la verticalidad de Nueva York al puzle de los tejados de París, a Sempé le encanta la arquitectura, la escenografía y las habitaciones repletas de gente al más puro estilo camarote de los Marx. 


Sempé. Marcelín. Barcelona: Blackie Little Books, 2016

Pero no quisiera dejar este pequeño post sin hablar de alguien escondido tras las páginas de este libro, alguien con quien esta redactora que les teclea cayó rendida en una especie de amor a primera vista: Rogelio Babiano, un tipo pequeñito, adorable y muy, muy distraído al que Marcelín le decía constantemente ¡Tú no estás sano Babiano! Y era verdad. Babiano está como una regadera: cambia los nombres a la gente, choca contra las cosas porque no mira por dónde va o se confunde de casa y se mete en la de la vecina. ¡Coff, Coff! es la historia de mi vida.

Dicen que el destino no es una cuestión de azar, pero díganme ustedes si no es un tanto caprichoso. Sempé describía su niñez así: “Mi infancia no fue espectacularmente alegre. Más bien era lúgubre, e incluso un poco trágica” ¿duro no? pues a pesar de todos los sinsabores con los que le castigó la vida en sus primeros años, el destino le otorgó un don literario que lo convirtió en uno de los mejores interlocutores con la infancia, y que le ha permitido encandilar a niños y no tan niños a lo largo de medio siglo (y lo que queda...).

Así que ¡Larga vida a Sempé! y a sus adorables amigos sonrojados, estornudones y despistados, ya que sin ellos, nuestra infancia tampoco hubiese sido la misma. ¡Salud Renato!




Más Sempé & Marcelín en:

domingo, 20 de marzo de 2016

La primavera

Monika Forsberg

Strange face, with your eyes
So pale and sincere
Underneath, you know well
You have nothing to fear
For the dreams that came to you 
when you were young
Told of a life where spring has sprung
Jose Gonzalez & The books
Cello Song



Ya está aquí queridos lectores ¡Ya llegó la primavera! Broten de alegría y disfrútenla. 


Más flores y pájaros de Monika Forsberg en:



Horizontal & Vertical: siguendo las líneas de René Maltête

René Maltête, Maths in Deauville (Normandy). Vía renemaltete.com

Miles son los motivos, curiosidades, casualidades o disculpas por las que nacen los libros infantiles. En esta ocasión, la responsable de la creación de un álbum es una fotografía: Maths in Deauville (Normandy) del fotógrafo francés René Maltête.

Una foto deliciosa, la postal familiar tomada a pie de playa de una familia bien avenida que luce en perfecta armonía una indumentaria yeyé a fuerza de motivos geométricos: rayas horizontales para el padre, verticales para la madre y ¡Ups! el retoño, ¿Cómo no? el nene es la síntesis geométrica de sus progenitores. Maths... es una fotografía de esas que deberían guardar en su memoria caché y que es posible que ya no olviden jamás, por su singularidad, frescura y sentido del humor.

Maltête fue asistente de Jacques Tati y soñó que se convertiría en director de cine, pero decidió comprarse un supercámara Semflex 6-6 y empezó a tirar fotos a lo loco. Finalmente pasó del cine y decidió dedicarse a la fotografía. Fue también poeta, humorista y un adelantado a su tiempo en cuestiones de activismo ecológico.

Este es el porqué del álbum, el retrato de la familia geométrica, pero ¿y el cómo? o ¿a quién inspiró esta foto? el cómo se resuelve en imágenes y el quién se lo desvelo ahora mismo. Las inspiradas que han convertido en un libro infantil el espíritu de esta instantánea son Olimpia Zagnoli a la ilustración y Noémie Revah a cargo de los textos. Pasemos a conocerlo.



Mister Horizontal & Miss Vertical. Noémie Révah; il. Olimpia Zagnoli. Broklyn: Enchanted Lion Books, 2014

Mister Horizontal & Miss Vertical. Noémie Révah; il. Olimpia Zagnoli. Broklyn: Enchanted Lion Books, 2014
Mister Horizontal & Miss Vertical. Noémie Révah; il. Olimpia Zagnoli. Broklyn: Enchanted Lion Books, 2014

El señor Horizontal y la señora Vertical son los protagonistas de la historia de Maltête llevada al papel. Como en la geometría y en la vida, la intención de ambos personajes es encontrarse a pesar de las trabas del destino, para poder unirse y dar lugar al ángulo recto: o lo que es lo mismo, el retoño, que como ya sabemos, presume de intersección de líneas y se presenta ante el lector estampado a cuadritos.

A lo largo de las páginas del álbum, la pareja nos habla de sus preferencias y rutinas, así, mientras el padre apura la Vespa en las rectas, se cree patinador profesional o camina por el desierto a modo de camello, la señora vertical disfruta de los ascensores, los cohetes y las ciudades con skyline... muy a grandes rasgos, un libro de primeros conceptos dedicado a los contrarios.

Mister Horizontal & Miss Vertical. Noémie Révah; il. Olimpia Zagnoli. Broklyn: Enchanted Lion Books, 2014

Mister Horizontal & Miss Vertical. Noémie Révah; il. Olimpia Zagnoli. Broklyn: Enchanted Lion Books, 2014

Mister Horizontal & Miss Vertical. Noémie Révah; il. Olimpia Zagnoli. Broklyn: Enchanted Lion Books, 2014

Mister Horizontal & Miss Vertical. Noémie Révah; il. Olimpia Zagnoli. Broklyn: Enchanted Lion Books, 2014

Mister Horizontal & Miss Vertical. Noémie Révah; il. Olimpia Zagnoli. Broklyn: Enchanted Lion Books, 2014

Del desenlace ni mú, tranquilos, no haremos spoiler. Ya han visto la foto, así que ahora pónganle las líneas de Zagnoli y traten de imaginarse la escena.

Mister Horizontal & Miss Vertical es uno de esos álbumes que no acaban de convencerme como álbum infantil. En cuanto acabas de leerlo 
y cierras la tapa, te das cuenta de que falta algo o que hay algo que no va bien. Es más que evidente que la ilustración y el texto no bailan al mismo ritmo (y no hablo de musicalidad, algo que sin duda falta a la narración tratándose de los lectores a los que va dirigida). 

La ilustración está estupendamente ejecutada por Olimpia Zagnoli, que ha sabido jugar con la línea para darle la personalidad necesaria a cada uno de los personajes, por no hablar del color (ojo, de nuevo otra edición con tintas directas y eso es valor añadido) y por supuesto el estilo. Olimpia es Olimpia, sus piezas se conocen a leguas y sus referencias, procedentes del mundo del arte, el diseño y la fotografía, impregnan con una huella imborrable cada una de sus ilustraciones (por cierto, esa imagen del cohete me ha traído a la cabeza a Alice de Wondriska; las guardas son muy Chispas y cascabeles de Paul & Ann Rand, las sillas son Thonet, etc).


Mister Horizontal & Miss Vertical. Noémie Révah; il. Olimpia Zagnoli. Broklyn: Enchanted Lion Books, 2014

Mister Horizontal & Miss Vertical. Noémie Révah; il. Olimpia Zagnoli. Broklyn: Enchanted Lion Books, 2014

El proyecto es fantástico: crear una historia a partir de la fotografía, usar una ilustración como la de Zagnoli con un marcado influjo del diseño y envolverlo todo con una estupenda sobrecubierta que quita el hipo...pero ¿y el texto? sí, está escrito en Futura y es un enorme acierto, pero falta un hilo conductor para todas las secuencias, un ritmo que repiquetee a cada cambio de página y por supuesto un desenlace menos forzado, o eso he sentido al menos yo. Creo que es un caso claro de "escribientes" que pasan a ser escritores, algo muy frecuente en la literatura infantil, algo de lo que ya hemos hablado en otras ocasiones y que finaliza con aquellas palabras mágicas de Bernardo Atxaga: "Al hablar de literatura infantil, el peso de la balanza debería recaer en el primer término de la expresión, en el aspecto estrictamente literario" * y es que escribir cosas de niños, es un asunto igual de serio que de complejo.

Este es el primer libro de Noémie Revah- editora de Michel Lagarde, responsables de la edición original en francés del libro- al igual que fue el primero de Olimpia Zagnolli, que además de publicar sus trabajos editoriales para clientes como The New York Times, Vanity Fair o The New Yorker, ha publicado una fabulosa adaptación de The wonderful wizard of Oz (publicada por Rockport ) y recientemente se ha convertido en una de las dos protagonistas de un libro exquisito catálogo de diseño italiano Una Storia Americana. Two Illustrators In New York: Emiliano Ponzi And Olimpia Zagnoli publicado por Corraini

Y hasta aquí las líneas de este post, un pequeño paseo entre verticales, horizontales y contrarios donde el diseño de nuevo, vuelve a colarse en la LIJ.


Otras cuantas líneas para seguir leyendo:


* texto tomado de Alfabeto sobre la literatura infantil. Bernardo Atxaga; dibujos de Alejandra Hidalgo. Valencia: Media Vaca, 2010

domingo, 13 de marzo de 2016

Ugo Mulas & Calder: una pareja de circo

Nueva York, 9 de marzo de 1946

"Sandy Calder es un hombre grande y gordo con cara de niño, siempre borracho."

Cartas a Aldo Buzzi, 1945-1999. Saul Steinberg.
Valencia: Media Vaca, 2012


Ugo Mulas. Alexander Calder, Chien Méchant, Saché, 1961. Vía The Red List

Imagínense que no conocen a Alexander Calder. Imagínense que lo primero que leen sobre él son las palabras que le dedica Steinberg en sus cartas a Aldo Buzzi. A continuación descubren su cara en esta fotografía de Ugo Mulas.

¿Qué pensarían de él? Sin duda estarían ustedes pensando que "Sandy", el admirado amigo de fiestas de Steinberg, está como una regadera, pero sin darse cuenta, estarán comenzando a entender cuánto de este personaje hay en su obra. Ambos, autor y obra, son fascinantes; más aún si entra un tercero en juego que es capaz de retratarlo en momentos de lucidez como la de la foto.

El fotógrafo es Ugo Mulas, un icono de la fotografía de los 60 que dedicó su mirada a inmortalizar a relevantes figuras del mundo de la cultura y el arte, pero no de la manera habitual, con retratos estáticos, premeditados, solo para disfrutar del artista; no, Mulas los inmortalizaba a lo largo de sus diferentes procesos creativos, mientras tabajaban, cuando sus caras reaccionaban de manera improvisada ante aquello que nacía de las manos del artista. Algunos de los que compartieron la suerte de Calder al ser inmortalizados por Ugo Mulas fueron Marcel Duchamp, Lucio Fontana o Giacometti- de él y de Calder, el fotógrafo acabó siendo amigo personal-.

Pero además de la escultura en movimiento, ¿qué interesaba fotografiar a Ugo Mulas de Alexander-Sandy Calder? pues uno de sus mayores tesoros: El circo, uno de sus primeros trabajos (1926-1931) una pieza artística sin igual, en el que no faltaba ni carpa, ni artistas diminutos, ni animales, estaba todo cuanto había visto en sus dos semanas en el Ringling Bros Circus. Estaba fabricado en alambre, cuero, tela y materiales reciclados, y fue diseñado para ser manipulado por el propio Calder. Era portátil, y todas las piezas eran lo suficientemente pequeñas como para ser embaladas en unas cuantas maletas (5), lo que permitía al artista llevar su espectáculo circense con él y celebrar actuaciones en cualquier lugar.

Y así fue como Mulas retrató a Calder con su circo. Permanezcan atentos al centro de la pista...

Cirque Calder. Ugo Mulas. Mantova: Corraini, 2014

Cirque Calder. Ugo Mulas. Mantova: Corraini, 2014

Cirque Calder. Ugo Mulas. Mantova: Corraini, 2014

Cirque Calder. Ugo Mulas. Mantova: Corraini, 2014

Cirque Calder. Ugo Mulas. Mantova: Corraini, 2014

Si quieren conocer un poco más sobre este fabuloso circo de alambre y materiales reciclados, pueden leer el post que publiqué hace unos años sobre la llegada del circo a la Pequeña Ciudad. En el post encontrarán además la referencia al docu francés de1961 que dirigió Carlos Vilardebó llamado Le cirque de Calder, una grabación de apenas 20 minutos que nos muestra al artista con su circo, con un laboratorio de ideas que influirá de manera determinante en el resto de su obra.

El libro del que proceden estas fotografías es Cirque Calder, publicado por Corraini en 2014 y en el se recogen los textos de Valerio Dehò, curador de la exposición Ugo Mulas: Circo de Calder organizado por Merano Arte en colaboración con Ugo Mulas, el Archivo de Milán y la biblioteca de Merano con Ópla! archivo del libro de artista para niños.

La edición del libro no es menos fascinante que las fotografías de Calder en su taller. Corraini se ha servido de un diseño editorial que coloca este material fotográfico en la órbita actual. El photobook mantiene una estética circense que se vale de una gráfica a base de patrones geométricos a modo de ilusiones ópticas, todo en rojo/blanco/negro, en un formato de bolsillo al que no le faltan guardas ni solapas. Tomen nota.


Cirque Calder. Ugo Mulas. Mantova: Corraini, 2014

Cirque Calder. Ugo Mulas. Mantova: Corraini, 2014

Cirque Calder. Ugo Mulas. Mantova: Corraini, 2014

Cirque Calder. Ugo Mulas. Mantova: Corraini, 2014

¡Todo al rojo! y no perderán la apuesta ¡eso seguro! Cirque Calder es uno de los libros mejor editados que ha caído en mis manos últimamente- hace unos meses comparaba las guardas de este libro con otro fantabuloso: Playing with design de Fredun Shapur y publicado por PiqPoq-. Tanto si les gusta Calder, como si no, este libro les mostrará una parte del artista que despertará su curiosidad y les ayudará a entenderle. Es posible que Steinberg no estuviera tan equivocado (y no lo digo por lo de siempre borracho- le dijo la sartén Steinberg al cazo) con aquello de "hombre grande con cara de niño". Estoy convencida de que era algo más que una cara de niño.

Más Circo, Calder y Mulas en:

domingo, 6 de marzo de 2016

Claire Brun: ¡Todo al rosa!

Apostarse todo un proyecto editorial a un color y que este además sea rosa, es un desafío, sobre todo si se tiene en cuenta que hay gente a la que no le gusta en absoluto. Yo soy una de esas. Yo soy "pinkyfóbica".

Cargaré con la cruz el resto de mis días, pero también es cierto que con el paso de los años, uno tiende a relativizarlo todo y aunque no se me ocurriría ponerme nada de ese color, soy un poco más tolerante a cualquier cosa que sea rosa, especialmente si se trata de un libro. Este es el caso. El libro es Rosalie, una pieza de ilustración delicada y rosa flúor que nos lleva de viaje con una gallina y un pañuelo.

Así no es lo mismo. Hay que verlo, pero antes, un apunte: este no es el primer libro de gallinitas con nombre Rosalie/Rosalia/Rosie ¿Acaso se han olvidado del paseo de la gallina de Pat Hutchins? curiorífico, curiorífico. Bueno, prepárense para volar que embarcamos al vuelo con billete de tintas directas. Abróchense los cinturones, es hora de volar con Rosalie.


Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Aprender a volar, abandonar el nido, en resumen, independizarse de la familia, es un tema recurrente en la literatura infantil, y representado en multitud de ocasiones por medio de pájaros, aves y demás fauna voladora. Así, conocemos historias como la de La señora Meir y el mirlo de Wolf Erlbruch; Vuela pato vuela de Michael Bedard o Un poco perdido de Chris Haughton.

Pero la protagonista de este cuento de Claire Brun (este es el segundo tras Une histoire de George, el cuento de un tipo pequeñito con mostacho y colores flúor) es una señorita muy aseñorada, de finas líneas, elegante y de riguroso negro pero sobre todo es una gallina tremendamente soñadora y aún más terca. Rosalie desprende buenrollismo, y a las estrecheces y asuntos espinosos de la vida les pone color; es muy romántica, un derroche de felicidad, canta que te canta: lalala-lalá, Rosalie, la alegría de vivir.

Como en todo viaje lij, los emancipados se van topando con otros personajes que van aportando a la historia matices sobre la diversidad, la convivencia, la resolución de conflictos... aquí, nuestra gallina se encuentra en su camino con un ganso salvaje, un pastel, y, finalmente, un gusano. Otro elemento fundamental del cuento es el pañuelo que Rosalie usa de morral, mantel, paracaídas... un pañuelo mágico que ayuda a la gallina a conseguir su sueño: volar.

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Claire Brun traza figuras geométricas sencillas y se sirve del color y la línea para generar movimiento a sus personajes. Sus patterns a partir de pequeños circulitos o rayitas, en negro o flúor sobre fondo blanco (la única inflexión del color es el amarillo, que aunque racionalizado, aporta mucha luz a la ilustración), provocan verdaderos torbellinos de tinta que parece que vayan a escaparse de la página del álbum.

Los editores hablan de la ilustración de Rosalie diciendo que parece que ha sido bordada, y que su protagonista responde a una pequeña figura de fieltro negro con un encanto retro y un ambiente moderno. Esta atmósfera es la que la imaginación de
 Rosalie transforma en un bosque mágico propio de los cuentos de Nathalie Parain, de la que la autora se declara fiel admiradora.

Los detalles del libro son infinitos, las ilustraciones son de trazo limpio y estilizado y el fondo blanco deja respirar a la imagen a pulmón libre... la construcción de la narración visual es exquisita. Claire Brun procede del ámbito del diseño, con dedicación especial al textil, algo que sin duda marca la ilustración de Rosalie, por los patterns, las flores, las filigranas que añade a las capitales, etc.

Rosalie es el primero de la recién inaugurada colección Les petits albums hélium, que a pesar de sus dimensiones 18 x 23 cm es un álbum muy grande, en el que cabe un buen diseño editorial, una ilustración fresca, brillante y atractiva y por supuesto, un buena historia.

Si no saben qué hacer un domingo como hoy, únanse a la propuesta de Rosalie: cojan su pañuelo favorito y échense a volar.


Claire Brun& Cía:

I think it's going to rain today

Broken windows and empty hallways
A pale dead moon in the sky streaked with gray
Human kindness is overflowing
And I think it's going to rain today

Nina Simone

Numbers. John J. Reiss. Bradbury Press, 1971

I think it's going to rain today es una de las canciones que más me gusta de Nina Simone. Acompañada de todas estas gotas del genio del Mid century de Milwaukee, la amenaza de lluvia que canta Nina se convierte en tarde de charcos.

Por los días de lluvia y porque nunca falten botas de agua para saltar sobre los charcos, les dejo una canción y una imagen a modo de homenaje a aquello que en un tiempo se llamó invierno.



Lluvia de Nina&Reiss:

http://myvintagebookcollectioninblogform.blogspot.com.es/2013/07/numbers-illustrated-by-john-j-reiss.html



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