La Pequeña ciudad de P.

La Pequeña ciudad de P.

viernes, 23 de diciembre de 2016

¡Felices Pequeñas Pascuas!


Robert Brownjohn. Masterset Brushes Inc. Christmas Card, 1950

Queridos lectores, hojeadores y demás sabuesos de la ilustración y la edición que paseáis habitualmente por la Pequeña Ciudad: ¡Felices Pascuas!

Nada mejor que un clásico para dejar nuestro brindis gráfico, y este año contamos con la presencia de Robert Brownjohn, el rey del diseño publicitario de los 50 y padre de los títulos de crédito de pelis como Goldfinger y Desde Rusia con amor del popular Mr. Bond-James Bond. Se trata de un tarjetón desplegable en litografía y algodón que el diseñador americano hizo a finales de los 50 para la empresa de brochas y pinceles de Illinois.

Esperamos que las brochas de Brownjohn inspiren las mejores ilustraciones del futuro. Mientras tanto deseamos que paséis unos días estupendos, ilustrados y bien regados de dulces, libros y calorcito de hogar.


¡Salud! felices Pascuas y por supuesto ¡Felices Lecturas!


Más Robert Brownjohn:



lunes, 12 de diciembre de 2016

Dachenka, el cachorro ilustrado de Karel Čapek

El rey, el viejo rey, los jefes del estado, los trajes regionales, etc, etc... así son habitualmente los motivos escogidos por Correos para estampar nuevos sellos, o lo que es lo mismo, rancismo filatélico. En países como la República Checa, por el contrario, se valen de sus grandes y admirados ilustradores para hacer patria. Crean iconos asequibles y gráficamente reconocibles para todos los ciudadanos, algo que sin duda ha hecho sentir a sus habitantes más que orgullosos de sus artistas, de su pueblo y porqué no, de sus perros.

En mi tierra, cuando un perro no tiene raza, se le llama "can palleiro" o "can do país" - esta última acepción es un tanto controvertida en los tiempos que corren; pero si hay un can que represente a un país, no es precisamente el híbrido gallego, ni tan siquiera el pastor alemán, sino el pequeño cachorro de terrier con el que Karel Čapek enterneció a varias generaciones de lectores desde los años 30. Se llamaba Dachenka, y esta es su historia.


Karel y Josef Čapek con sus respectivos perros

Esta relación de los hermanos Karel y Josef Čapek con los perros comenzó allá a mediados de los años 20 cuando el menor de los hermanos decidió construirse una pequeña casa de campo con jardín. A partir de ahí, los perros marcaron la tónica de su vida, pero uno de ellos especialmente, la pequeña Dachenka, un cachorro de Fox terrier hija de su otra Fox terrier Iris (antes de estas dos bellezas ya había estrenado el jardín de la casa Minda, una hermosa ejemplar de Airdale que Čapek había adoptado).

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Aparentemente, todo resulta adorable. Pero no todo en torno a Dachenka fueron mieles. Sus primeros meses de vida en la casita de campo de mr. Karel se vieron marcados por una espiral de destrucción; la adorable terrier se había ocupado a fondo en destruir el jardín, la tapicería de sillas y sillones, los zapatos y las alfombras ante la mirada atónita de su madre, Iris, y de Karel Čapek. Adiós Dachenka, te vas a casa de Vladislav Vancura (el dramaturgo aguantó dos semanas los ataques de ira de la dulcecita Dachenka antes de llevarla de vuelta). De nuevo en casa, home sweet home.

Así que, ya que no quedaba más remedio, don Karel se armó de valor y se dedicó a seguir de cerca a este pequeño monstruo para evitar posibles incidentes. Esta observación se convirtió en un trabajo para el escritor checo y dio como fruto una suerte de cuaderno de campo fotográfico en el que se recoge la metamorfosis de este "bicho" en una bella mariposa que llegaría a ablandar los corazones de todo un país durante varias generaciones. En 1933 se publica por primera vez Dachenka, y hasta el momento, más de 30 reediciones en su país de origen y traducciones a un montón de idiomas en el extranjero, otorgan a este bello y tierno libro la categoría de clásico de la LIJ- sin dejar de lado a la legión de lectores adultos que lo conocieron años más tarde-.

A continuación se muestran imágenes de la edición francesa publicada hace poco más de un año por la casa editorial MeMo, dentro de su colección Classiques étrangers pour tous. El libro, fiel a la edición original, incluye las fotos que Karel Čapek hizo a su perra con una Rolleiflex y un fantástico epílogo de Xavier Galmiche, profesor de estudios centroeuropeos de la Universidad de La Sorbona.


Prepárense, van a conocer a la divertida y enternecedora Dachenka. Vayan con cuidado, es experta en zapatos, cordones y cualquier cosa que se mueva a su paso.

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015
 
Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Además de la historia del cachorro y las fotografías, el libro incluye ocho cuentos cortos que Karel Čapek escribió con el propósito de "tranquilizar a Dachenka". Estos relatos, divertidos e instructivos- se asemejan a pequeños capítulos de adiestramiento canino- incluyen dibujos del autor, unas pequeñas infografías sobre comportamiento canino a fuerza de un trazo sencillo, ligero y un tanto naíf. Así evolucionó Dachenka según su amigo Karel.

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Una de estas ilustraciones es el punto de partida de nuestro post: el sello. El Ministerio de Industria de la República Checa acuñó en 2010 una serie de sellos con ilustraciones del popular libro infantil de Capek. Dachenka seguía su viaje a la conquista de nuevos lectores.

Dachenka, ou La vie d'un bébé chien. Karel Čapek. Nantes: MeMo, 2015

Sello de Dachenka de Karel Capek, grabado por Václav Kučera. República Checa, 2010

Y hasta aquí la historia de Dachenka, ou La vie d'un bébé chien, un clásico de la LIJ que conjuga a la perfección la palabra, la fotografía y la ilustración en un libro de imprescindible lectura para todos los amantes de los perros, el humor y las buenas ediciones.

Lean, pero mientras lo hacen, no dejen ni por un instante de vigilar a su perro. El silencio, aunque placentero para la lectura, no es buena señal en lo que a perros se refiere.


Más Capek, perros y demás familia en:


martes, 6 de diciembre de 2016

La ciencia a dos tintas de Bernice Myers

¿Quién fue Bernice Myers? poca huella personal es la que deja la ilustradora americana, por no decir prácticamente inexistente. Pocas son las referencias personales, sí a su obra, que tras casi 50 años después de su publicación original sigue cautivando miradas de editores de todo el mundo que, rendidos ante su frescura ilustrada, han comenzado a dar nueva vida a sus libros infantiles.

Por el contrario, su impronta gráfica es además de extensa- B. Myers fue una ilustradora muy prolífica, que además de ilustrar para otros autores como T. S.Pyne, hizo sus propios libros y trabajos de freelance con encargos de ilustración editorial, etc-, es notoria en lo que a estilo se refiere. Bernice Myers caminaba sobre la delgada línea que separaba el cartoon de la ilustración infantil clásica, aproximándose más al primero, lo que hizo de ello un gancho perfecto a la hora de captar a pequeños y jóvenes lectores.

De los cincuenta a los setenta- a caballo entre París y EE.UU- los lectores disfrutaron del periodo más brillante de la ilustradora. En esa época se publicó una pequeña colección de libros de ciencia en la que Myers ponía imágenes a los textos didáctico-científicos de los divulgadores Tillie S. Pyne y Joseph Levine. En estos libritos se explicaba a los "lectores en marcha" conceptos básicos de ciencia como la gravedad, el sonido, la cinética, el ciclo del agua, en definitiva, libros de divulgación científica para niños- similares a los de Helen Borten o Adrienne Adams. Esta serie había obtenido enorme difusión en Estados Unidos, donde la educación infantil era menos enciclopédica y más experimental que en Europa.

Cosas de la vida, recientemente una amiga "sabuesa" de las tiendas de lance se topó con varios ejemplares de esta colección, publicados en EE.UU. en 1965 por McGraw-Hill, y de los que la editorial Ariel publicó 3 títulos (castellano/catalán) en 1967. El que aquí van a ver es Les maravelles de les maquines simples, un manual sobre las máquinas que nos rodean cotidianamente, aquellas que nos ayudan a que nuestra vida sea más fácil- o al menos eso pensaban los editores de la colección en los 60, sin smartphones, ténganlo en cuenta-.



Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Un gato, un "palo", sí, ¡paaaalo! con un palo se puede levantar un piano ¿se lo imaginan? pues sí, haciendo palanca. El gato, pues eso, ponen el gato y levantan un coche ¿acaso son ustedes superpoderosos? no, sencillamente usan máquinas simples. Un martillo: clava un clavito, desclava el clavo por el lado contrario, ¿se le puede pedir más a un palito con un trozo de hierro? no, son máquinas simples; una polea, con su rueda y su cuerda: una máquina para levantar el mundo y ponerlo al revés: máquinas simples, queridos lectores.


Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers.
Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967

Les maravelles de les maquines simples. T. S. Pyne- J. Levine; il. Bernice Meyers. Barcelona: Ariel, 1967 

¿No les parece sublime? es una manera lúdica y didáctica de dar a conocer a los futuros cerebros del mañana la posibilidad de ahondar en temas científicos a partir de situaciones y objetos rutinarios, y lo que es más importante ¡sin aburrirlos! ya que en todo momento la serie propone al lector como ejecutor de los experimentos que se van narrando. Los lectores, además de experimentar, harán grandes descubrimientos que les ayudarán a comprender por qué suceden las cosas a su alrededor.

Definitivamente, además de mi admiración por sus dibujos, poco o nada más puedo contarles de la ilustradora que hoy ocupa nuestro post. Desconozco su fecha de nacimiento, dónde estudió... sé que vivió en París junto a su marido Lou Myers, un genio del humor satírico que trabajó para la 20th Century Fox y Columbia Pictures en Nueva York. Ambos hicieron varios libros infantiles durante su etapa francesa, así como carteles e ilustraciones para periódicos y revistas. De vuelta a Columbia tuvieron dos hijos, uno de ellos, Marc, es un conocido periodista del Wall Street Journal que escribe sobre música, especialmente jazz. Bernice Myers continúa viva, en Westchester, Nueva York, donde disfruta de su nieta.

Hace ya unos años descubrí a Bernice gracias a un estupendo post de Craig de Fishink en el que podrán ver infinidad de ilustraciones de esta serie y otros libros de la ilustradora. Ojeando por aquí y por allí, he descubierto que hace solo un mes la editorial Corimbo ha publicado en español el libro ¡Este oso, no! otro de sus tesoros de 1967. Sin duda, un acierto.


Más Bernice Myers en:

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